La industria agroalimentaria forma una cadena entre el campo y el consumidor en la que todos los eslabones están interconectados. Por tanto, la eficacia de la cadena de distribución y el uso de contenedores de plástico son factores esenciales para el éxito. Los proveedores de embalajes y los operadores logísticos necesitan establecer enlaces estrechos con todos los agentes implicados en la cadena de producción, con el fin de proporcionar productos que satisfagan con precisión los requisitos de cada etapa de producción y distribución.
Del campo al carro de la compra
Los contenedores y las cajas de plástico tienen la ventaja de ser higiénicos, robustos y funcionales durante los procesos de envasado y transporte de productos alimentarios. Hoy en día se utilizan de manera habitual en todos los procesos de producción y distribución de alimentos. Los contenedores de plástico son idóneos para los alimentos, ya que son seguros, higiénicos, fáciles de limpiar y adecuados para refrigeración y ultracongelación. Los contenedores de plástico admiten un pretensado correcto y se pueden adaptar a diferentes sistemas de manipulación automatizada, por lo que se han convertido en indispensables dentro de este mercado.
Motivos para no utilizar madera ni cartón
Las normas sanitarias y medioambientales son cada vez más restrictivas, por lo que están cerrando gradualmente el mercado a los contenedores de madera. A diferencia de los fabricados con plástico, este tipo de contenedores y especialmente los confeccionados con madera bruta sin procesar, son un medio de introducción y propagación de plagas. Tales plagas suponen un riesgo importante para los bosques y selvas, ya que aniquilan o dañan grandes extensiones. Para retirar las plagas es necesario tratar los contenedores de madera con calor o con agentes químicos.
El cartón es un material limitado por su deficiente rendimiento en entornos húmedos y su poca capacidad de reutilización. También es débil y se daña y aplasta con facilidad cuando se utilizan cargas pesadas. El cartón no es apilable y no protege los contenidos.
Por el contrario, la inercia del plástico como materia prima es un factor decisivo en su éxito como contenedor higiénico y reutilizable para productos alimenticios. Aunque inicialmente puede ser más caro, a largo plazo es la solución más económica debido a su poco peso, durabilidad, seguridad y facilidad de almacenamiento y reutilización. Además, los contenedores de plástico son fáciles de limpiar ya que sus laterales son suaves y sus esquinas redondeadas. Todas estas ventajas se traducen en que el uso de los contenedores de plástico es cada vez mayor dentro del sector agroalimentario.
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